jueves, 11 de febrero de 2010

Muestro adiós a un colega y gran amigo. Murió Eduardo Kimel


Esta mañana la agencia Telam dio la trágica noticia. Falleció Eduardo Kimel, el periodista que impulsó la eliminación de los delitos de calumnias e injurias.

Partió sorpresivamente a los 57 años en una clínica de Buenos Aires. Dejó como legado una lucha de años por defender el derecho básico de su profesión, el de contar la verdad. La normativa para despenalizar esos delitos se conocían informalmente como "ley Kimel". Trabajó en Télam, en la sección internacional.

Kimel se desempeñaba desde abril de 2008 como editor de información latinoamericana de la agencia alemana de noticias DPA, en Buenos Aires, después de haber trabajado varios años en la sección internacional de la agencia Télam.

En 1989 publicó el libro "La masacre de San Patricio", en el que abordó el asesinato de tres sacerdotes palotinos y dos seminaristas durante la dictadura de 1976 a 1983 y en el cual denunció la actuación de las autoridades encargadas de la investigación, entre ellas el juez Guillermo Rivarola.

Seis años después, en 1995, Rimel fue condenado a un año de prisión en suspenso y al pago de una indemnización de 20.000 pesos (por entonces igual a dólares) como culpable de "injuria y calumnia" contra el juez al que mencionó en su investigación.

"Este proceso fue muy largo pero valió la pena. No por una cuestión personal, sino por lo que tiene que ver con la memoria colectiva. En estos años hubo muchos compañeros que me acompañaron, pero quiero recordar especialmente todo lo que hizo mi esposa Griselda Kleiner, quien falleció. Ella estuvo al lado mío, jamás me abandonó. Era una luchadora social, cordobesa, protagonista del ’Cordobazo’", señaló Kimel en 2007 al presentar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que finalmente, en 2008, falló a su favor en la apelación que presentó contra el Estado argentino. Un año después, en 2009, se promulgó la "ley Kimel".

Andrea Pochak, abogada de Kimel y directora ejecutiva adjunta del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), se mostró muy golpeada al enterarse de su fallecimiento. "Lamento profundamente esta pérdida. Era un luchador por la libertad de expresión en el país. Su caso deja un gran legado en ese sentido. Era un hombre comprometido con la verdad y con la profesión".

Hasta la vista, querido Eduardo.

sábado, 6 de febrero de 2010

“No existe el periodismo neutro”


Entrevista a Víctor Ego Ducrot, director de este Observatorio de Medios, publicada el 7 de enero pasado por la revista Contraeditorial, de Buenos Aires, con motivo de la aparición del libro Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas: una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial (Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación; Buenos Aires; 2009).

Por Jonathan Rippel


¿Por qué, según se puede apreciar en su nuevo libro Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas. Una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial, no está de acuerdo con las teorías periodísticas vigentes?

–No es que no lo esté, sino que no hay teorías periodísticas vigentes. Esto puede sonar un poco presuntuoso pero, en realidad, lo digo desde la modestia. Me incorporé a la docencia en la universidad hace diez años, en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata, que, a mi modesto entender, es –por su trayectoria, nivel de debate interno y enfoque– la mejor facultad de periodismo y comunicación, no sólo de la Argentina. Entonces empecé a dar clases y me fui insertando en la mirada del hecho periodístico desde el espacio académico. Revisé la bibliografía de la carrera, conversé mucho con los estudiantes, observé el abordaje teórico de los mismos, lo cotejé con gente de más experiencia, con un recorrido académico más convencional, lo hablé con varias personas, para ver si no estaba errado, y llegué a una conclusión que es bastante elemental: que los estudios universitarios sobre periodismo y comunicación, particularmente sobre los referidos a periodismo, cuando hablan de teoría, no expresan ningún marco teórico propio del campo periodístico. Digo, toman prestado elementos de modelos teóricos vastos. Me puse a revisar y detecté que ese préstamo, desde el cual se compone una supuesta teoría propia, viene de tres vertientes muy nítidamente diferenciadas. Por un lado, la de los estudios semiológicos, básicamente, del análisis del discurso. Otra vertiente teórica es aquella corriente nacida en la Escuela de Birmingham, el préstamo de categorías y reflexiones del campo de los llamados Estudios Culturales. Y el otro sector de donde se tomó prestado es aquello que ni siquiera es una reflexión teórica, que es lo que llamo Los Manuales de Técnicas Inútiles, que explican qué es un medio, cuáles son los géneros y las fuentes, y qué es un estilo. Es decir, una descripción de un hacer, más parecido a un manual de mecánica para arreglar automóviles, o para comprender cómo funciona un motor, que una reflexión en torno a la mecánica. Entonces, la primera constatación es que no hay modelo teórico propio desde el quehacer académico en torno al periodismo.

–¿Y cuál es la segunda comprobación?

–Que más allá de los discursos y debates específicamente político-ideológicos, en el ámbito académico, sobre el fenómeno periodístico, hay un problema de fondo que es la aceptación, sin revisión alguna, de afirmaciones que vienen de la reflexión en torno a las prácticas periodísticas urgidas del modelo ideológico hegemónico. Entonces, hay una discusión político-ideológica que parte de premisas falsas. Esa es la razón que despierta el interés de pensar en voz alta sobre la posibilidad de desarrollar un modelo teórico propio del periodismo.

–¿A qué premisas falsas se refiere?

–Por ejemplo, al debate sobre el campo semántico –los discursos– y la objetividad, que es una polémica que fue saldada hace más de cien años. Aquel que todavía discuta sobre la deontología de la categoría “objetividad” no se enteró que nació un señor que se llamó Sigmund Freud. En términos de otras disciplinas, no escuchó hablar de las reflexiones teóricas en torno al campo de la historiografía inaugurada, y en relación a la presencia de las condiciones objetivas y subjetivas de producción de la reflexión teórica, realizadas después de la posguerra, fundamentalmente por Fernand Braudel. Y constatamos que esto no era casualidad: que cuando los modelos hegemónicos hablan de objetividad, están mintiendo. Partimos de la base de que la construcción del discurso periodístico tiene, por naturaleza, la producción y reproducción de sentidos comunes en la imposición como control social. Por ende, la llamada “objetividad”, en el discurso hegemónico, no es otra cosa que el encubrimiento de determinada visión. Los discursos, en verdad, tienen una parcialidad, un sentido único: convencer a la sociedad de que lo que uno dice tiene validez universal.

–¿En qué consiste el modelo teórico llamado “Intencionalidad editorial” que propone en el libro?

–Es un modelo teórico y metodológico aplicable a dos campos muy visibles de la práctica y de la reflexión teórica, en torno a las narraciones periodísticas. Es aplicable tanto a la producción como al análisis de lo que los medios periodísticos hacen. A la producción, porque plantea una serie de herramientas tendientes a la identificación y aplicación de una línea editorial, de la cual surgen elementos cotidianos de la práctica periodística. También es aplicable al análisis, porque propone una cantidad de herramientas para comprender y describir lo que el periodismo hace desde un modelo propio. Es un modelo que, básicamente, se apoya sobre pocos y simples ejes. El primero es el que nosotros llamamos “El desnudamiento del concepto de objetividad como mito”. En ese sentido, proponemos un acuerdo semántico en el que rescatamos la palabreja “objetividad” pero en una semántica muy propia de la práctica periodística. Toda disciplina propone un acuerdo semántico. Nos preguntamos qué es lo que distingue al relato periodístico de otros relatos. Y es, para nuestro modelo, la remisión a fuentes. Por ejemplo, el cartel publicitario que dice “Coca-Cola refresca mejor” no es periodismo porque no remite a fuentes. Es una apelación al consumo. Ahora, si a la empresa Coca-Cola se le ocurriere difundir esa proclama en formato periodístico, alguien debería hacerse cargo. Sería un relato periodístico si dijera, por ejemplo, lo siguiente: “‘Coca-Cola refresca mejor’, dijo William Perkison, ingeniero químico de la planta de Coca-Cola en Atlanta”. Si esto es verdadero o falso, es otra historia. Pero hay alguien que nos da la encarnadura del relato. Entonces, ahí está la “objetividad” del relato. Se discutió durante un siglo si el periodismo es objetivo o subjetivo. Los anglosajones hablan de “just the facts” (solamente los hechos). Y nosotros planteamos: “Para que un relato sea periodístico puede ser objetivo pero, para nosotros, ‘objetividad’ es remisión a fuentes y no a un principio de verdad”. Y así como debe ser objetivo en cuanto a remisión a fuentes, es necesariamente parcial. Es decir, toma partido. No hay práctica periodística neutral. Y partimos de algunas constataciones de carácter antropológico: no se conoce ningún acto humano imparcial. El humano siempre dirime entre varias posibilidades. Entonces, esa polémica que ocupa bibliotecas, o que aburre en debates en el seno de las empresas periodísticas, es obsoleta y ocultadora de la realidad. Por lo tanto, para nosotros, la noción “periodismo independiente” es vacua, falsa.

–¿Y el resto de los ejes del modelo de Intencionalidad Editorial?

–El segundo consiste en ubicar al periodismo como una especificidad de un género más amplio, más concretamente, del género propaganda. Esto es una conclusión que surge como consecuencia de la categorización del concepto de parcialidad. Dicho en otras palabras, el objetivo del periodismo no es informar sino crear sentido común. Es decir, crear un sistema de normas que tienen origen y producción de clase o de grupo con pretensiones de valor universal. Ejemplo: convencer de que la esclavitud está mal. Esta fue una práctica totalmente normal durante siglos. Por la propia dialéctica de la historia económica y de un modo de producción determinado en el sistema capitalista, hubo un momento en que las clases propietarias de los medios de producción requirieron la liberación de ese sujeto trabajador. A partir de entonces, la esclavitud pasó a considerarse un delito. Otro ejemplo: ¿cuál es el creador de sentido común más eficaz de la historia? Los Evangelios. Hace más de veinte siglos que han fijado un sistema de normas del bien y del mal. “No desearás a la mujer de tu prójimo”. Bueno, todos deseamos a la mujer del prójimo. Otro ejemplo: el voto femenino. Se consiguió hace muy poco. Hoy en día, nadie puede proponer que la solución en la Argentina sea que vuelva la esclavitud, que las mujeres no voten más, y que los chicos, en vez de ir a la escuela, vayan a trabajar. En la actualidad, esa afirmación es una aberración ética. Entonces, estamos hablando de una construcción ideológica, de un sentido común. El periodismo, insisto, tiene por función crear sentido común a través de una herramienta muy interesante como es “la transmisión de la realidad”. Nosotros decimos que no se transmiten realidades sino que estas se construyen. Desde el momento en que aceptamos la parcialidad, ya estamos construyendo la realidad. Es decir, si hoy en la esquina choca un auto, uno, como periodista, tiene varias posibilidades, varias fuentes para recurrir. El fotógrafo va a elegir el ángulo y el cronista la gramática, conforme a la mirada que tienen de los hechos. Por consiguiente, hay una construcción. La aprehensión de la realidad es una categoría idealista porque no hay una realidad, sino tantas realidades como sujetos participantes de ellas. Entonces, es muy interesante porque la ficción –la literatura y el cine– también coincide con el periodismo en la función de crear sentido común. La imposición del sentido viene de la apelación al principio de la verdad. No es que al escritor “este” le parece: es así. Fue así. A los Pomar los encontraron a 15 metros. “Es así.”

–Pasemos al tercer eje de su análisis de Intencionalidad Editorial.

–Plantea que no hay práctica periodística posible por fuera de la disputa por el poder. Para construir o reconstruir o modificar el estado de la naturaleza de clases.

–¿Se refiere tanto al poder político como al económico?

–Sí, al poder en general. En términos foucaultianos, el poder no reside solamente en el Estado sino que también habita y se practica en otros ámbitos de categoría más micro: en la familia, en la escuela y en la sexualidad. La mofa permanente de los géneros, de la homosexualidad, la versión grotesca de lo erótico en un medio de comunicación central, como ocurre en el programa de Tinelli, aunque exceda lo periodístico, es un mecanismo de posicionamiento de poder, en este caso, del poder descalificatorio, discriminador y machista. Pero no hay prácticas periodísticas, ni siquiera en el campo llamado “información de servicio”. Esta es un área más debatible. Nosotros tratamos de verificar el modelo de Intencionalidad Editorial en el caso del boletín meteorológico de la televisión. Con un grupo, nos pusimos a seguir el servicio meteorológico de la BBC de Londres. En un momento determinado notamos que Turquía, pese a ser un país europeo, no aparecía en el mapa. Justamente, era el momento en que se debatía en Bruselas el pedido de Ankara para incorporarse a la Unión Europea. El gobierno británico era una de las puntas que se oponían a ello y la BBC de Londres es un medio del Foreign Office, de la Cancillería británica. No había discusión. Pasemos a otra de las secciones supuestamente menos centrales de un medio periodístico, por ejemplo la de modas. Si uno ve Fashion TV pareciera que sólo hay en el mundo mujeres flacas, fantásticas, fabulosas, que están en el Mediterráneo y en el Caribe. No hay gordas, no hay feas y tampoco tipos feos. Y esto es una creación de sentido: es fascismo en estado puro. Trabajan sobre los sentidos. La contracara de esto es “negro de mierda”, “gorda de mierda” o “sos bolita”. Se trabaja desde ahí.

–En su libro se refiere a la influencia de los medios de comunicación y de su relación con los regímenes políticos, económicos e institucionales, o con las organizaciones sociales, según el caso. Y afirma que del modo en que se concrete y se dirima esa interactuación dependerá en última instancia que el poder siga siendo hegemónico o que sea modificado por otro de naturaleza distinta. ¿No es una mirada exagerada sobre el poder de los medios? Siempre se recuerda que Perón ganó las elecciones con la prensa en su contra.

–Esto es muy interesante porque hay constataciones permanentes de que el espacio mediático tiene una capacidad de influencia estratégica, pero que esta no se cierra en sí misma, si no Evo Morales no sería presidente. Y tampoco Chávez y Correa. Y el gobierno de Cristina Kirchner habría terminado hace un año, y los porteños andaríamos calzados con una 45 matando gente con cara sospechosa. La instalación del miedo, a partir de la matriz seguridad/inseguridad, es algo cuyas consecuencias todavía no se están midiendo. Alcira Argumedo dice algo muy interesante: “La capacidad de influencia de los medios de comunicación hegemónicos es inversamente proporcional a la capacidad de organización y movilización de los actores sociales”. Eso es muy interesante porque si no no se explicaría por qué Evo Morales, en cada elección, saca 10 puntos más. Con el Observatorio de Medios trabajamos en los 15 días previos al triunfo electoral de Evo en la primera vuelta, y notamos que la mayoría de los medios de Bolivia no sólo opinaban contra él sino que sacaron editoriales en los que lo calificaban como “el borracho” o en los que se afirmaba que “el indio tiene que aprender a hablar”. Y Evo, no obstante, ganó con más del 60 por ciento de los votos. Creo, entonces, que el debate por los sentidos, pese a la construcción corporativa casi ritualesca de los medios de comunicación a partir de mediados del siglo XX hasta nuestros días, denota este espacio como estratégico. Por eso es muy importante la nueva Ley de Medios: el otorgamiento de un tercio de la frecuencia radioeléctrica a, digamos, la sociedad, que provoca un proceso de democratización en los espacios mediáticos.

–En su obra hay una crítica muy fuerte a agencias de noticias prestigiosas como AP y AFP, y a diarios de reputación mundial como The New York Times.

–Sí. Durante toda la Guerra Fría –hoy esto sigue pero está un poco más disuelto– había un latiguillo en la construcción informativa del lenguaje de agencia que era “aseguraron fuentes diplomáticas occidentales”, traducible a europeas y estadounidenses. Remitía a un sentido común: que la convalidación del principio de verdad remitía a los poseedores del ejercicio de la palabra. Yo trabajé en Prensa Latina y en otras agencias de prensa confrontativas con las del bloque hegemónico, y te puedo decir que jugábamos mucho con este tema: usábamos “fuentes africanas” o “fuentes latinoamericanas”. La selección de fuentes y de la agenda son dos de las herramientas para la construcción de la parcialidad. Hay un trabajo muy bien hecho por la Universidad de La Matanza sobre la cobertura de algunos medios con respecto a aquellas famosas movilizaciones de la década del ’90, efectuadas por los movimientos piqueteros en Salta. En este trabajo se habla de porcentajes altos de fuentes utilizadas provenientes de Bomberos, Gendarmería y la Policía Federal. Muy pocas veces, o en algunos casos nunca, aparecían como fuente las víctimas de la represión. Entonces, la pregunta que hay que hacerse es desde qué mirada y desde qué voz se construye la información.

* Víctor Ego Ducrot compilador del libro Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas: una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial. Es director de la Agencia Periodística del Mercosur y del Observatorio de Medios de esa agencia, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y autor de varios libros, entre ellos, Los sabores de la historia, El color del dinero, Los sabores de la Patria, Bush & Bin Laden S.A., Los sabores del cine y El Derrocado. Además, es columnista de la revista Veintitrés.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Una más de los medios contra la democracia


El Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nación de Cuyo desnuda los mecanismos tergiversadores de la realidad utilizados por los diarios Los Andes y Uno.


El recurso que más utilizaron los diarios Los Andes y Uno en la construcción de sentido opositor y deslegitimante del proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, durante su reciente debate parlamentario (que finalizó con su sanción y promulgación), fue la selección, omisión o carencia de fuentes. Cabe destacar respecto de diario Uno, por ejemplo, que la fuente más utilizada para la construcción de su cobertura fue el dueño de la multimedia a la que pertenece el periódico, Daniel Vila.

El equipo de trabajo del Proyecto de Investigación Observatorio de Periodismo y Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo llevó a cabo una investigación respecto de cómo y con qué intencionalidad los dos diarios locales, Los Andes y Uno, abordaron la temática del proyecto devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Ese equipo está integrado por Ernesto Espeche (Director); Roberto Follari (Co-Director); Soledad Gil y Jimena Marín (Coordinadoras) y Juan Pablo Rojas, Penélope Moro, Mariana Olguín y Moisés Ortiz (Observadores y Observadoras).

Estas conclusiones y la investigación que presentamos a continuación, se basan en el modelo teórico-metodológico de la Intencionalidad Editorial.
En síntesis, los enunciados que conforman el sustento filosófico del modelo como propuesta teórico – metodológica para analizar los procesos periodísticos, son: “el proceso periodístico es en esencia la conversión de una parcialidad determinada (de clase o grupo) en un valor universal o natural. Que por ello se apoya en una serie de mitos para ocultar su naturaleza. Que ese rasgo manifiesta el carácter ideológico del periodismo y su rol en la construcción de Hegemonía. Que su ineludible involucramiento en la disputa por el Poder lo ubica en el plano de la propaganda” (Espeche, 2006: 19).

Cuando decimos que el periodismo forma parte del concepto genérico de propaganda, supone que aquél comparte con éste una serie de métodos comunes que son punto de relación y de identidad. La particularidad del periodismo como parte de la propaganda se define por la relación dialéctica entre objetividad y parcialidad. “Por objetividad entendemos que el hecho periodístico puede ser confirmado y contrastado a partir de las fuentes, mientras que la parcialidad se advierte en la medida en que siempre existe una toma de posición frente a ese mismo hecho” (López, 2005: 48).

Dicho esto, es necesario analizar los puntos de relación e identificación entre la propaganda en sentido genérico, y el periodismo como forma especial de propaganda. En este sentido, Domenach menciona cinco reglas de la propaganda que pueden servirnos como referencia: simplificación y enemigo único, exageración y desfiguración, orquestación, transfusión y unanimidad y contagio.

Hablamos de simplificación en el sentido de que toda propaganda, para alcanzar su objetivo debe buscar la síntesis de lo complejo. La titulación en la prensa encierra esta condición al sintetizar el tema central de un artículo en una unidad compuesta por una volanta, un título y una bajada. Pero en realidad la simplificación atraviesa todo el cuerpo del medio.

La regla de la exageración se presenta cuando un hecho es sobredimensionado con el fin de acentuar determinados aspectos. Esto implica entonces una desfiguración del acontecimiento. En periodismo ésta se identifica muchas veces como la “espectacularización de la noticia”.

La orquestación se trata de la repetición de un tema bajo diferentes aspectos, hasta lograr imponerlo en la “opinión pública” ya que el fin es que el destinatario hable sobre él, lo discuta y tome posición frente al mismo.

La transfusión tiene que ver con la regla que establece que toda propaganda opera sobre una base preexistente que la sustenta. Es decir, se trata de reforzar ideas, miedos, prejuicios, un orden establecido, más que estimular un cambio.

Finalmente, la regla llamada unanimidad y contagio hace referencia a la tendencia de la propaganda a expresar la opinión de un grupo como unánime a toda la sociedad civil. Un buen medio para lograr esto es contar con la adhesión de intelectuales prestigiosos o personalidades públicas que garanticen de por sí la posibilidad de contagiar opiniones.

Dada esta explicación podemos afirmar que existe una estrecha relación entre el periodismo y la propaganda, por tanto es necesario concebir al primero como una forma especial de propaganda objetiva para comprender el concepto de intencionalidad editorial y su influencia en el terreno del debate y de la lucha por el poder.

Los mecanismos de propaganda del periodismo, institución superestructural, serán claves para naturalizar ciertos valores y concepciones de clase y para poner en marcha el consenso que determinará el grado de dominio del bloque hegemónico.

Para seguir con la dicotomía objetividad/subjetividad afirmamos, en términos de
Ducrot, que el discurso periodístico es objetivo ya que se basa en hechos susceptibles de ser confirmados y constatados a través de fuentes directas o indirectas. Asimismo, el periodismo es necesariamente parcial como toda actividad humana entendida como la asunción de una posición propia del periodista y/o del medio ante la complejidad de los hechos sobre los que trabaja la práctica periodística.

En síntesis, el objetivo final de la IE y por ende su utilidad, es desentrañar cuál es la parcialidad de grupo/sector/clase convertida en valor universal o natural a través del sentido común construido en las noticias sobre un determinado tema. Asimismo cuáles son los mecanismos que se utilizan para enmascarar esa parcialidad. Para llegar a esto, el modelo metodológico plantea un análisis cuantitativo y cualitativo de la información relevada bajo el método de un observatorio de medios.

En este sentido, Los Observatorios de Medios reconocen el derecho de todo medio y de todo/a periodista a manifestar su posicionamiento editorial pero condenan que ese posicionamiento se lleve a cabo en forma encubierta, procurando esconderse detrás del falsamente denominado "periodismo independiente", por considerar que tal manipulación es violatoria del derecho que todos/as los/as integrantes de una sociedad tienen a informar y a estar informados/as.

Respecto de esta investigación en particular, constatamos que los medios pertenecientes o portavoces del corporativismo hegemónico han dejado de ser medios en el sentido técnico de la palabra, para convertirse en actores y sujetos propios, con una especialidad: producir y reproducir sentidos comunes favorables a ese corporativismo y a sus propios intereses empresarios.

Luego de relevar y analizar el período 27 de agosto/11 de octubre, podemos decir que los dos medios observados, diario Los Andes y Uno, actúan como sujetos activos en la oposición y deslegitimación del proyecto luego devenido en Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Se trata de un ejemplo más de la conducta de los medios que responden a los intereses hegemónicos.

Esta posición no es azarosa sino que obedece a la economía política los medios, y a la ideología que -a partir de defender sus intereses hegemónicos- estos diarios conservan.

Encuadrados en este punto es preciso remarcar que Diario UNO de Mendoza, pertenece al Grupo Uno Vila- Manzano. Salió por primera vez a la calle, el 27 de junio de 1993 bajo el slogan “nuevo diario para una Mendoza nueva”. Según la página Web institucional del diario se invirtieron en el mismo 7 millones de dólares. La cabeza visible del medio es Daniel Vila, hijo del empresario de la construcción Alfredo Vila Santander.

Diario UNO representa además, a la Cámara Empresaria Mendocina (CEM) ligada ésta a ex funcionarios del ex Banco de Mendoza. En materia ideológica sigue los lineamientos de un ultra neoliberalismo económico y político, basado en la preponderancia de las inversiones extranjeras y de sectores económicos agro- exportadores que concentran la mayor parte de la torta de capital monetario de nuestra provincia y del país.

Es importante resaltar, que al momento del nacimiento de Diario UNO, quien detentaba el máximo poder en nuestro país era Carlos Saúl Menem; por lo que el escenario era favorable para desplegar ciertas acciones en pos del desarrollo de los intereses societales y personales de éste grupo económico y político.

El Grupo nació con la compra de una radio en 1983 y en apenas una década se transformó en uno de los principales propietarios de canales de cable y radios del interior del país, con presencia en varios países de América Latina.

En 1994 fundaron un sistema de TV por cable Supercanal. Este sistema fue la matriz de lo que luego se convertiría en Supercanal Holding, que llegó a ocupar el tercer lugar entre los canales de cable del país.

Tras la crisis de 2001, entran en el directorio de América TV (uno de sus dueños es Francisco De Narváez), Daniel Vila y el ex ministro del interior José Luís Manzano, dueños del Grupo Uno con fuerte presencia en el interior del país a través del Diario Uno de Mendoza; la compañía de cable Supercanal; la transmisora de televisión digital Televisión Directa al Hogar y el Multimedios la Capital, con más de 20 medios de comunicación en Santa Fe y Entre Ríos. En un intercambio empresarial, y a consecuencia de su ingreso al canal, la sociedad Vila-Manzano se quedó con la revista El Gráfico y la radio AM La Red, que hasta ese momento manejaba Ávila a través de Torneos y Competencias.

Por su parte, LOS ANDES fue el primer diario de Mendoza. Fundado por Adolfo Calle en 1882, se constituyó en un medio conservador, familiar y representante de la clase “intelectual” de la provincia, difundiendo la ideología del sector que detentaba el poder político y económico. Este medio, que a lo largo de su extensa historia apoyó la lógica hitleriana para luego distanciarse de ella, y supo –junto con muchos otros medios nacionales- generar el clima apropiado para el consecuente golpe militar de 1976, pasó en la década del ’90 a conformar parte del principal multimedia del país.

A partir de 1997, y respondiendo a las políticas económicas impulsadas durante la presidencia de Carlos Menem, (monopolización y concentración) LOS ANDES pasa a ser controlado por CIMECO (Compañía Inversora de Medios de Comunicación), formada en ese momento por La Nación y el Grupo Clarín. Sin embargo, el 4 de abril de 2008, Clarín se convirtió en el dueño de CIMECO, al adquirir el 80 por ciento de las acciones de la Compañía. Para ello, compró la totalidad de las acciones de SA La Nación en CIMECO por aproximadamente 62 millones de dólares. De esta forma, el Grupo Clarín sumó el 80% de las acciones, mientras el otro 20% continúa en manos de los accionistas de LOS ANDES y del diario La Voz del Interior, de Córdoba. Esto puede explicar muchos de los comportamientos y posicionamientos de LOS ANDES a partir de ese año.

Ya en manos de Clarín, LOS ANDES supo reproducir la línea editorial de su multimedia, quien mantuvo una posición complaciente con el gobierno nacional durante la gestión de Néstor Kirchner, siendo el grupo mediático que más publicidad oficial recibió en todo el país. Sin embargo, el conflicto con las patronales agrarias que comienza en marzo de 2008, durante la presidencia de Cristina Fernández, provocó un giro en el posicionamiento editorial de Clarín con la Casa Rosada. Tras éste, la relación –Gobierno y Clarín- se convirtió en un enfrentamiento público debido a la cobertura funcional al “campo” realizada por el multimedia.

Adentrándonos ya de lleno en la temática del tratamiento que tuvo la Ley de Servicios de comunicación Audiovisual en los diarios de mayor tirada de Mendoza, podemos decir que construyeron un sentido de oposición y deslegitimación a partir de diversos mecanismos. Por una parte, la construcción de sentido se apoya en distintos conceptos o ideas-fuerza, con las cuales el medio busca justificar su posición y obtener consenso.

De esta manera, la mayoría de las piezas publicadas por LOS ANDES y UNO, se apoyan en un concepto dicotómico generado por los principales multimedia, al sentir afectados sus intereses económicos ante la posibilidad de concretarse esta iniciativa. Esta construcción dicotómica -Gobierno Nacional vs. Medios de Comunicación- dota a cada uno de los bandos de determinadas cualidades. En el caso del Poder Ejecutivo, adquiere las siguientes descripciones: autoritario, tirano, censurador, controlador. En contraposición, los medios de comunicación son exhibidos como sinónimo de libertad de expresión, independencia, verdad, democracia. Esto se presenta con duras y reiteradas adjetivaciones hacia el Gobierno Nacional y el proyecto, que se exhibe como fruto de su absoluta imposición. Entre ellas: “Ley de medios K”, “Proyecto K”, “Proyecto oficialista”; “controlar los medios”, “desaparezca la prensa libre”, “intimidar o afectar la tarea periodística”, “busca restringir la libertad de expresión y de prensa”, “monopolio estatal”.

También, enmarcado en esta supuesta guerra del gobierno contra los medios, LOS ANDES reproduce el discurso generado por el multimedia al que pertenece. De esta manera, Clarín aparece en numerosas piezas como víctima de la furia presidencial, tanto en los operativos de la AFIP como con los supuestos dichos del secretario de Comercio Interior, en la empresa Papel Prensa. Sorprendentemente, UNO, medio perteneciente al grupo mediático que compite con Clarín, construye igual sentido respecto de la situación.

Por otra parte, un alto porcentaje de las notas que exponen una tendencia opositora, se elaboran a partir de otro concepto con el cual el medio justifica su postura y busca obtener consenso. Dado que alentar la conservación de la normativa vigente desde la dictadura militar no es una opción viable para un medio que se jacta de democrático, LOS ANDES y UNO se oponen al proyecto desde el concepto de ilegitimidad del Congreso. Así, acentúan en innumerables piezas que el Congreso actual no responde a la representatividad elegida por el pueblo en la última elección parlamentaria, (28 de junio) y corresponde esperar a la renovación del 10 de diciembre para tratar este importante proyecto. Esta Idea-Fuerza surge con las primeras piezas que los diarios publican sobre el tema.

La ubicación de las piezas también constituye un asunto importante en la construcción de sentido opositor y deslegitimante. Esto se evidencia cuando las escasas dos piezas -que entre un total de 225- LOS ANDES presenta a favor del proyecto devenido en ley, se publican de modo secundario. Dato por demás relevante si se tiene en cuenta que, durante los días centrales del tratamiento de la ley, este diario le dedicó una página entera al tema (en general, entre las páginas 3 y 5). UNO por su parte, de los 35 titulares que publicó durante el período establecido respecto de la ley, el 100% construyó un sentido opositor mientras que 22 tuvieron una ubicación destacada en las portadas. En páginas interiores, de 184 piezas publicadas sobre la temática, 178 construyeron un sentido opositor a la ley, la mayoría con un posicionamiento destacado.

También es necesario detenerse a comentar que el 59,55% de las piezas del tema en LOS ANDES no exhibe autor. Este porcentaje responde en su mayoría a notas presentadas en la sección Política. En cuanto al porcentaje de piezas con autor (40,45%), la sección Opinión apelará a sus columnistas más reconocidos y de mayor peso: Carlos Salvador La Rosa, Joaquín Morales Solá, José Luis Toso y Mario Fiore, para construir su sentido opositor. Otro punto a señalar es que, en reiteradas ocasiones, LOS ANDES reproduce textualmente el discurso del multimedia al cual pertenece. De hay que muchas de las piezas sobre el tema consignan al final, a modo de firma, CC –Clarín Contenidos-, y/o Agencia DyN –perteneciente al Grupo Clarín. El Diario UNO, mayoritariamente, es autor de las piezas publicadas del género información y opinión. Asimismo, publica notas de opinión de periodistas de La Nación, CNN, etc.

Las imágenes que acompañan e ilustran las piezas también constituyen un valioso recurso de construcción de sentido. Así, la mayor parte de las fotografías publicadas retratan a los máximos referentes opositores a la mencionada ley. En el caso de Los Andes, otorga el mayor peso a las caricaturas expuestas en la sección Opinión. El arte gráfico del ilustrador Gabriel Fernández desarrolla elementos peyorativos hacia las principales figuras de oficialismo con la clara intención de atribuirles aspectos autoritarios, irascibles, censuradores, amordazadores e irracionales. Además, a través de estos recursos, tiende a enaltecer y a victimizar a las figuras opositoras al proyecto devenido en ley. Los dos medios, utilizan el recurso de las imágenes para profundizar y reforzar el sentido común construido de oposición y deslegitimación.

No obstante, el recurso que más utilizan LOS ANDES y UNO en la construcción de sentido opositor y deslegitimante del proyecto ley es la selección, omisión o carencia de fuentes. En primer lugar, la mayoría de las notas refiere a fuentes que se oponen de modo directo a la ley o, indirectamente -tal como ya se ha manifestado- al tratamiento de la misma antes del recambio legislativo del 10 de diciembre. Las mismas se pueden clasificar en tres grandes grupos íntimamente relacionados: el sector empresarial vinculado principalmente con el negocio mediático; Partidos políticos que históricamente han respondido a intereses corporativos; y los Sectores religiosos más reaccionarios. En segundo lugar, las voces que se citan a favor de la ley ocupan, dentro de la diagramación de cada pieza, un espacio mucho menor que las correspondientes a voces disidentes, y se confrontan fuertemente con las mismas. Hay que sumar a ello que, las fuentes a favor de la ley obedecen siempre a funcionarios o partidarios oficialistas, reforzando la idea de “proyecto oficial”. Se elude consignar, de esta manera, la opinión de múltiples sectores de la sociedad argentina que han participado en este proyecto, como así también la posición de sectores reconocidos internacionalmente que han avalado y destacado sus aspectos positivos. Cabe destacar respecto de diario UNO, que la fuente más utilizada para la construcción de las piezas es Daniel Vila, dueño del Multimedia Uno.

El intencionado empleo de las fuentes se ve reforzado en ambos medios con la utilización de ciertas reglas de la propaganda. Se apela fuertemente a la regla de orquestación, reiterando continuamente los conceptos claves construidos por los multimedia (ilegitimidad del Congreso, ley mordaza, ley para controlar la prensa, etc.) para lograr imponerlo en la opinión pública.

También LOS ANDES y UNO utilizan la regla de transfusión, la cual consiste en generar miedos e inseguridad en la sociedad, ante circunstancias que conlleven cambios. Esta regla es utilizada constantemente en la construcción de un tercer concepto o idea-fuerza: el tratamiento de este proyecto ley, tras el conflicto del campo, generará entre los ciudadanos confrontación/desintegración/división.

Por otra parte, estos medios hacen uso de la regla de exageración y desfiguración. La misma, tal como señala su nombre, sobredimensiona detalles irrelevantes o distorsiona hechos y datos para generar actitudes de desaprobación del proyecto en la sociedad. Asimismo, se halla la regla de unanimidad y contagio, que consigna como voces autorizadas a profesionales y personajes reconocidos que responden a la posición del medio, para generar mayor aval en dicha postura. Finalmente, la regla que mayor protagonismo adquiere a lo largo de todo el tratamiento de esta ley es la regla de simplificación, la cual consiste en reducir a un grupo de ideas básicas un tema que requiere de una contextualización profunda y abarcadora, para alcanzar una real comprensión del mismo. En este caso, LOS ANDES y UNO nunca explican apropiadamente cómo se generó este proyecto, el tiempo desde el cual viene debatiéndose en foros públicos, cómo nació la Coalición para una Radiodifusión Democrática, qué contemplaron los 21 puntos que redactó esta Coalición, cómo se tradujeron o no en la iniciativa que presentó el Ejecutivo al Congreso, en qué consiste este proyecto, y muchos aspectos más de suma relevancia en la elaboración de una opinión independiente y libre, por parte de cada uno de los lectores. Por el contrario, estos diarios exponen durante todo este periodo, que la ley es una iniciativa que buscan imponer los Kirchner.

En síntesis, los mecanismos desplegados en la construcción de las noticias, respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en LOS ANDES y UNO, enmascaran los intereses económicos, políticos e ideológicos particulares de estas corporaciones mediáticas mostrándolos como universales y/o naturales. Construyen un sentido común con el fin de mantener su hegemonía y el status quo. Asocian el proyecto promovido y construido por los/as ciudadanos/as a través de las organizaciones de la sociedad civil, al gobierno nacional, al cual, a su vez, desprestigian y descalifican con el fin de desprestigiar y descalificar al proyecto devenido en ley. Defienden, a través del sentido que construyen, sus intereses empresariales y económicos, ocultándolo mediante mecanismos que manipulan y contienen la deriva del sentido.

Para obtener más información y los informes completos, contactar con proyectoobservatorio.blogspot.com y proyecto.observatorio@yahoo.com.ar

domingo, 15 de noviembre de 2009

Nuevo Informe de Observatorio: Cómo la corporación mediática se opuso a la nueva ley de medios audiovisuales
















Lea el despliegue informativo que la agencia APM ( www.prensamercosur.com.ar )
publicó sobre la investigación realizada en el marco del Seminario: Observatorio de Medios. Intencionalidad Editorial, dictado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Solicitar la versión completa cuanti-cualitativa a elobservatoriodemedios@gmail.com

jueves, 5 de noviembre de 2009

Los medios no son “objetivos” ni imparciales


¿Cómo construyen sus versiones de lo real?

Presentaron el libro “Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas: una introducción al modelo teórico y metodológico Intencionalidad Editorial”. Un aporte de investigadores de las universidades nacionales de La Plata, Cuyo y Buenos Aires. Editó el Centro Cultural de la Cooperación, de Argentina.

Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas es la primera aproximación editorial a un modelo para la producción y el análisis de contenidos y procesos periodísticos, desde una perspectiva contrahegemónica y fundada sobre categorías como Propaganda, Poder y Hegemonía, entre otras.

Ese modelo teórico es un punto de quiebre en el ámbito de las reflexiones contemporáneas sobre comunicación social y periodismo, decididamente enfocado hacia la disputa teórico-ideológica respecto de los poderes establecidos en los ámbitos académicos, políticos y profesionales, argentinos e internacionales.

Los autores consideran que los estudios semiológicos, los estudios culturales y las descripciones de rutinas han sido aportes útiles pero insuficientes a la hora de construir una “teoría” propia de la comunicación social y del periodismo en particular.

Las constataciones sistémicas y prácticas, después de más de tres años de trabajo en ese sentido, dicen los investigadores, “nos han demostrado que el modelo Intencionalidad Editorial llena un vacío teórico y metodológico, a la vez que brinda herramientas políticas para la confrontación en el espacio simbólico, frente a la maquinaria de propaganda y guerra mediática como diseños estratégicos del actual bloque de poder, al que caracterizamos en una etapa muy especial del sistema capitalista-imperialista de organización global.

Sus autores: Ernesto Espeche es director de la Carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo. Fernando López es egresado de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (NLP), periodista y coordinador del Observatorio de Medios de Argentina, de esa misma facultad. Carlos Rodríguez Esperón es académico a investigador de la Universidad de Buenos Aires. Víctor Ego Ducrot (autor y compilador) es periodista, escritor y profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Fue presentado el martes de la semana pasada en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC), de Buenos Aires, entidad que tuvo a su cargo la edición.

Las disertaciones estuvieron a cargo de Alejandro Verano (Decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP); Roberto Caballero (Director de la Revista Veintitrés) y Pedro Lanteri (Director de la radio “La Voz de las Madres).

Desde el ámbito académico, Verano destacó a la obra por sus aportes teóricos y como consecuencia del trabajo de investigación que auspicia la universidad pública, en particular la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Coincidió con los otros presentadores en cuanto a la oportunidad práctica y política de la aparición de este libro, en medio del proceso de democratización mediática que vive Argentina, tras la entrada en vigor de la nueva ley regulatoria para medios audiovisuales, impulsada por numerosos sectores sociales y el gobierno nacional.

Por su parte, Lanteri ubicó a la propuesta teórica y metodológica del libro en el marco de la lucha contra el discurso único que enarbola la corporación de medios monopólicos. Consideró que la obra es un aporte de gran envergadura para la recuperación de la palabra por parte de la sociedad.

Caballero subrayó el significado del libro como contribución teórica en auxilio de la práctica periodista profesional y cotidiana. Advirtió asimismo sobre cómo se está resquebrajando la influencia de los grandes medios y acerca de las oportunidades que pueden abrirse para la aparición de nuevos actores, democráticos y con rigor en la producción y distribución de contenidos.

El modelo Intencionalidad Editorial se difunde en seminarios de grado y postgrado que se dictan en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, en la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo y en otros centros de estudios. Esta siendo aplicado en tesis de grado y postgrado y es el marco de trabajo del Observatorio de Medios de Argentina (de la UNLP) y del Observatorio de Medios de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Cuyo.