jueves, 11 de febrero de 2010

Muestro adiós a un colega y gran amigo. Murió Eduardo Kimel


Esta mañana la agencia Telam dio la trágica noticia. Falleció Eduardo Kimel, el periodista que impulsó la eliminación de los delitos de calumnias e injurias.

Partió sorpresivamente a los 57 años en una clínica de Buenos Aires. Dejó como legado una lucha de años por defender el derecho básico de su profesión, el de contar la verdad. La normativa para despenalizar esos delitos se conocían informalmente como "ley Kimel". Trabajó en Télam, en la sección internacional.

Kimel se desempeñaba desde abril de 2008 como editor de información latinoamericana de la agencia alemana de noticias DPA, en Buenos Aires, después de haber trabajado varios años en la sección internacional de la agencia Télam.

En 1989 publicó el libro "La masacre de San Patricio", en el que abordó el asesinato de tres sacerdotes palotinos y dos seminaristas durante la dictadura de 1976 a 1983 y en el cual denunció la actuación de las autoridades encargadas de la investigación, entre ellas el juez Guillermo Rivarola.

Seis años después, en 1995, Rimel fue condenado a un año de prisión en suspenso y al pago de una indemnización de 20.000 pesos (por entonces igual a dólares) como culpable de "injuria y calumnia" contra el juez al que mencionó en su investigación.

"Este proceso fue muy largo pero valió la pena. No por una cuestión personal, sino por lo que tiene que ver con la memoria colectiva. En estos años hubo muchos compañeros que me acompañaron, pero quiero recordar especialmente todo lo que hizo mi esposa Griselda Kleiner, quien falleció. Ella estuvo al lado mío, jamás me abandonó. Era una luchadora social, cordobesa, protagonista del ’Cordobazo’", señaló Kimel en 2007 al presentar su caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que finalmente, en 2008, falló a su favor en la apelación que presentó contra el Estado argentino. Un año después, en 2009, se promulgó la "ley Kimel".

Andrea Pochak, abogada de Kimel y directora ejecutiva adjunta del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), se mostró muy golpeada al enterarse de su fallecimiento. "Lamento profundamente esta pérdida. Era un luchador por la libertad de expresión en el país. Su caso deja un gran legado en ese sentido. Era un hombre comprometido con la verdad y con la profesión".

Hasta la vista, querido Eduardo.

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