jueves, 16 de octubre de 2008

La agenda parcial de Telenoche


El Observatorio de Medios de Argentina culminó una nueva investigación, realizada entre el 06 y el 10 de octubre últimos, sobre la agenda periodística de uno de los noticieros más influyentes del país. A continuación ofrecemos las principales conclusiones del informe.


En este trabajo del Observatorio de Medios de Argentina el objeto de análisis (el noticiero Telenoche) fue nuevamente un medio audiovisual del Grupo Clarín, tal como se hiciera en su oportunidad con el canal televisivo Todo Noticias (TN), al observar durante una semana (28-07-2008 al 01-08-2008) las coberturas realizadas sobre la agenda política nacional y especialmente sobre el desenvolvimiento de Cristina Fernández de Kirchner.

El abordaje del espacio periodístico central y de mayor audiencia de Canal 13, Telenoche, permitió llegar a conclusiones más acabadas sobre cuestiones de agenda y tratamiento informativo por parte del grupo multimedia más poderoso del país.


Los datos cuantitativos y cualitativos relevados conforme a la muestra y período de observación establecidos en el proyecto de este nuevo observatorio, indicaron, en primer lugar, una marcada tendencia a la uniformización de contenidos, fuentes y posicionamientos editoriales, como así también a la utilización de técnicas, herramientas y gramáticas de construcción noticiosa que atentan contra el derecho individual y colectivo que requiere todo sistema que se considere democrático: a contar con información amplia, plural y de voces suficientes.

Este Observatorio arribó a esas conclusiones porque:

1.- En su cobertura predominante –la crisis financiera global- incurrió a un marcado recorte de fuentes, siendo en muchos casos las meras opiniones de su personal periodístico, dato éste que cobra relevancia, toda vez que Telenoche se presenta como noticiero y no como espacio de opinión.

2.- Haciendo uso de esos recursos tendió en forma sistemática a crear climas de “terror”, sin darle espacio a voces que proponen cierta desdramatización de los acontecimientos, y a descalificar o poner en duda todos los discursos gubernamentales en ese sentido.

3.- Al ocuparse de su segundo tema de agenda en importancia, seguridad, enderezó su cobertura a promover políticas de endurecimiento penal, sin que esa toma de posición aparezca confrontada por voces de signo opuesto.

4.- Llamó la atención la unilateralidad de las fuentes y la ausencia de actores y sujetos contradictores.

Como lo ha señalado en otras oportunidades, el Observatorio de Medios de Argentina reconoce que la toma de posición ante los acontecimientos es un elemento constitutivo de todo proceso periodístico, que permite el legítimo ejercicio de la libertad de prensa a medios y profesionales.

Sin embargo, advierte que, conforme a la Constitución Nacional, ese derecho no es privativo de empresas titulares de medios de comunicación sino que pertenece a la órbita de derechos y garantías que aquella reconoce a todo quien habita el territorio nacional.

En ese sentido, el Observatorio de Medios de Argentina considera que la plena vigencia del orden constitucional exige que se de cumplimiento efectivo al derecho que tienen TODAS Y TODOS de informar y estar informados, con equilibrio editorial; y que realizaciones periodísticas como las constatadas en Telenoche no tienden a ello, sino a monopolizar los flujos informativos desde una parcialidad determinada, con pretensiones de validez universal, y a construir realidades, mas que a informar y analizar acontecimientos.


Solicitar el informe completo por correo a: elobservatoriodemedios@gmail.com

También disponible en PECyP

lunes, 13 de octubre de 2008

Medios, democracia y...¿presos políticos?


La grave situación humanitaria en que se encuentran seis ciudadanos paraguayos presos y nuestra prensa.


El Observatorio de Medios de Argentina ve con preocupación y alerta sobre la falta de atención prestada por la mayor parte de la prensa local a la grave situación en viven seis campesinos paraguayos en el penal de Marcos Paz (presos políticos desde hace más de dos años y en huelga de hambre desde hace 60 días), a quienes el el gobierno argentino niega condición de refugiados políticos.

Salvo una reducida cantidad de medios electrónicos -la Agencia de Comunicación Rodolfo Walsh y la Agencia Periodística del MERCOSUR (APM), entre otros-, son contados los casos de prensa impresa de circulación nacional que hayan tratado el tema. Podemos sí destacar la cobertura del semanario Veintitrés (ver Resistencia Guaranía; pag. 34; edición del 09-10-08) y una breve nota publicada la semana pasada por el diario Página 12.

Por su parte, los medios audiovisuales tocan el tema cada vez que se realizan marchas y cortes para destacar "los trastornos en el tránsito" y "los perjuicios" causados a los comerciantes por las protestas. Pero ocultan sistemáticamente la cuestión de fondo y los reclamos puntuales de las manifestaciones.

¿Por qué un caso de tamaña violación a los Derechos Humanos - en el que el Gobierno Nacional tiene una grave responsabiliad, al no conceder la solicuitud de asilo político que en su oportunidad efectuaron los seis ciudadnos paraguayos- no es abordada por los medios de comunicación, como lo exige el desempeño de los mismos en un marco democrático?

Puede consultarse información sobre el tema en el artículo ¿Democracia con presos políticos? Peligra la vida de seis campesinos paraguayos, publicado en http://www.prensamercosur.com.ar/

viernes, 3 de octubre de 2008

Todos deben saber

Después de una puesta en escena en la que la iniciativa sobre la ley de servicios de comunicación o ley de radiodifusión ganó las primeras planas del debate público, el tema parece haber entrado ahora en un remanso. Conocer de qué se trata y qué se está discutiendo es central.

Por Víctor Ego Ducrot *
Ni una nueva Ley de Radiodifusión ni mucho menos un nuevo orden democratizador integral de la comunicación podrán concretarse si todo queda en manos de especialistas y funcionarios. Los hechos y los dichos parecen indicar que es el Comfer el órgano de gobierno más dispuesto a impulsar la reforma o la sustitución de la actual Ley de Radiodifusión, herencia de la dictadura a la que todos los gobiernos constitucionales recurrieron, por conveniencias propias y ajenas, imposibilidades o temores.

Sin embargo, es evidente que la decisión y las energías empleadas en ese sentido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante los momentos más álgidos del conflicto con las patronales del agro –abiertamente sostenidas por el complejo corporativo mediático– han menguado e ingresado en una etapa de sigilo y negociaciones, algunas de las cuales no pueden ser disimuladas.

No es menos evidente que ésta o cualquier administración que aborde con seriedad un programa de democratización mediática deberá confrontar con fuerzas tan o más poderosas que las nucleadas en torno del cartel de la soja, comandado por la FAA, la Sociedad Rural Argentina y organizaciones afines.

Conviene recordar que los principales grupos mediáticos –con Clarín a la cabeza– se foguearon en sus artes de “negociación” en tiempos de autoritarismo y dictaduras, y que, con el correr de los años globalizadores, supieron tejer sin cansancio ni desmayos una compleja trama de intereses corporativos con los sectores más concentrados de la economía local, gimnasia esa que les permitió obtener una efectiva patente de corso a la hora de influir sobre los más diversos ámbitos públicos y privados.

Con una experiencia de más de tres años en investigaciones sobre escenarios locales y latinoamericanos, el Observatorio de Medios de Argentina, unidad docente y de investigación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, pudo constatar que los comportamientos de los oligopolios mediáticos responden a una misma matriz, desde México hasta Tierra del Fuego.

Se basan en el bombardeo simbólico contra toda política pública que comprometa sus intereses corporativos, asociados con los actores más concentrados del sistema financiero, económico y comercial. Para ello, actúan como verdaderos productores y reproductores se sentidos de clase o grupo convertidos en valores universales.

Los informes que oportunamente produjera el Observatorio sobre las coberturas de algunos de los principales medios gráficos al conflicto entre el Estado nacional y el cartel de la soja, sobre el tratamiento que esos mismos diarios le dieron al tema Ley de Radiodifusión y sobre la gramática de construcción noticiosa e informativa utilizada por el canal Todo Noticias (TN), todos confirmaron la tendencia referida en el párrafo anterior.

Sin embargo, y para no abundar en temas que ya fueron abordados desde las páginas de esta sección, es probable que sea conveniente detenerse en un punto de particular significado y que, en sí mismo, contiene un principio fundamental: si entendemos que la comunicación es un servicio público es dable destacar que el actor principal –el factor fundamental– del complejo y dialéctico proceso comunicacional es el sujeto colectivo integrado por todas y todos los ciudadanos-individuos que conforman la sociedad, los destinatarios primeros y últimos del derecho a estar informados e informar.

En ese sentido, puede resultar ilegítimo e inconveniente por ineficaz, desde el punto de vista de la construcción de ciudadanía plenamente democrática, considerar que la discusión sobre la necesidad de modificar el marco jurídico de la radiodifusión en nuestro país se agota con el debate entre la llamada comunidad de la comunicación, por amplio que éste sea. Ese debate debe ampliar sus márgenes hacia escuelas, colegios, universidades, organizaciones sociales y de consumidores, centros vecinales y sindicatos, entre otras instancias.
El de la comunicación social no es un tema que sólo involucra a comunicadores, académicos, políticos y funcionarios. Toda la diversidad que encierra nuestra sociedad tiene algo que decir al respecto y para ello debe saber de qué se trata.

Por último, otro punto que puede se crucial. Aun en medio de la incertidumbre sobre cuál será finalmente el contenido de la nueva Ley de Radiodifusión, el gobierno nacional parece encaminado a decidir acerca del sistema de televisión digital.

Quedamos así ubicados ante un escenario en el que miles de millones de dólares están en juego, precisamente entre los actores corporativos más concentrados de nuestro país, entre ellos los grupos mediáticos y las telefónicas, por sólo citar algunos.

No vaya a ser que la probable nueva ley quede sólo en una formalidad o vaciada de contenido ante el vértigo de las innovaciones tecnológicas, administradas una vez más en favor de los intereses empresarios. Por todo lo expresado hasta aquí sería bueno que el pueblo supiese de qué se trata.

* Director del Observatorio de Medios de Argentina.

Artículo publicado en la edición del 01 de octubre del diario Página/12

martes, 30 de septiembre de 2008

Una vez más, ADEPA defiende a los oligopolios mediáticos

No podía ser de otra forma. Como conclusión de su 46 asamblea anual, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) acusó al gobierno nacional de prácticas violatorias de la libertad de prensa y salió en defensa de las agresiones que supuestamente habrían recibido Clarín, La Nación, Perfil, o Radio Continental, entre otros, y sus periodistas. Quién tenga interés en consultar el texto completo firmado por el presidente de esa entidad, Carlos Gamond, puede hacerlo en http://www.adepa.org.ar/.

El Observatorio de Medios de Argentina rechaza por tergiversadoras y falsas las acusaciones de ADEPA y señala que, como es habitual en esa organización y otras afines, sus dichos apuntan a insistir en una falacia que no es consecuencia de errores conceptuales sino de intereses corporativos concretos: confundir libertad de prensa con privilegios irrestrictos de empresas propietarios de medios.

Según el ordenamiento jurídico nacional e internacional, las libertades de prensa y de expresión no son patrimonio de las empresas periodísticas sino de todos los que habitamos en territorio argentino.

Aunque no acordemos en un todo con la política de medios del actual gobierno nacional -más allá de nuestros apoyo decidido a toda decisión que proponga derogar la actual Ley de Radiodifusión y el establecimiento de un marco jurídico democrático para el sector-, entendemos que esta ofensiva de ADEPA se inscribe en la estrategia de las corporaciones mediáticas, tendiente a conservar sus privilegios y mantener cautiva a nuestra sociedad de sus propios intereses, a través de prácticas periodísticas que desinforman, que ocultan hechos, actores y contextos y que, en muchos casos, mientan en forma precisa y contundente.

A diferencia de las proclamas corporativas y de ADEPA, este Observatorio de Medios trabaja en función de hacer efectivo el pleno derecho de las ciudadanos, de los ciudadanos y del conjunto de la sociedad en sí, a informar y estar informados, porque ese es el marco para una auténtica y legítima libertad de prensa.

Las investigaciones del Observatorio –cuyos informes pueden ser solicitados a través de elobservatoriodemediosdeargentina.blogspot.com, del correo elobservatoriodemedios@gmail.com y de http://www.pecyp.com.ar-/ intentan develar cuáles son los mecanismos utilizados por los medios de comunicación para tejer sus intencionalidades editoriales. En esas investigaciones se ha expresado y fundamentado que, en forma recurrente, algunos de los que en forma tan encendida defiende ADEPA, llegaron incluso a difundir construcciones periodísticas lesivas del orden constitucional.

El Observatorio de Medios de Argentina

domingo, 28 de septiembre de 2008

El caso de Antonini, la valijas, Clarín y La Nación

De cómo manipular el contexto informativo

Varios diarios sugirieron ayer que la declaración de Guido Antonini Wilson en Miami “opacó” el discurso que la presidenta Cristina Kirchner había dado unas horas antes ante la asamblea de la ONU. Sin embargo, los matutinos no analizaron ni explicaron a sus lectores por qué prefirieron privilegiar un tema sobre el otro. Es decir, no se preguntaron por su propio rol en “opacar” el discurso. En Clarín, Eduardo van der Kooy afirmó que “el tenebroso venezolano (en referencia a Antonini) se encargó de aguar otra vez la fiesta que Cristina presumía en Nueva York”. El diario editó ayer como título principal “Antonini habló en el juicio sobre otra valija con dólares”, y relegó a un título secundario el discurso presidencial. En La Nación, Jorge Rosales consideró que “la aparición de Antonini opaca, de algún modo, la presentación de la Presidenta en la Asamblea de las Naciones Unidas”. En su título principal, al igual que Clarín, La Nación editó “Antonini declaró que en otra valija llegaron US$ 4 millones” y sólo le cedió un recuadro de seis líneas en su tapa a las palabras de la Presidenta. ¿Quién “opacó” o “aguó la fiesta” entonces? ¿Antonini con su declaración o los medios que jerarquizaron a ésta por sobre el discurso de la Presidenta? En Página/12, Daniel Míguez señaló que en la comitiva oficial ignoraron la palabra de Antonini “no porque no tuvieran nada que decir, sino en un intento de minimizar algo que pueda opacar en términos de títulos periodísticos la performance de la Presidenta”. Página editó en su título principal el discurso ante la ONU.

Tomado de www.diariosobrediarios.com.ar

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Ultimos posicionamientos de medios frente al gobierno argentino


Como el periodismo está siempre lleno de matices y es un mercado muy dinámico es importante tomar los datos como una foto de estos días y no como una película, ya que todo puede cambiar de nuevo.


En primer lugar, se puede afirmar que el Grupo Clarín llegó a un “armisticio” con el Gobierno (el primero en anunciarlo fue el periodista Diego Schurman en Crítica). Desde entonces (al menos tres semanas), el matutino se refugió en la neutralidad informativa en sus títulos principales de tapa. También redujo de manera drástica las portadas negativas (en las últimas dos semanas no editó ninguna en ese registro).


En tanto, los directivos de La Nación mantuvieron en los últimos días reuniones con funcionarios de la Casa Rosada. Sin poder afirmar si una cosa está vinculada con otra, desde hace dos semanas el diario también redujo sus tapas negativas hacia el Gobierno y como contrapartida aumentó la cantidad de positivas. Hace dos semanas, por ejemplo, publicó cinco portadas favorables: un récord durante el gobierno de Cristina Kirchner.


Es importante destacar que se está hablando sólo de títulos principales, no del interior de las ediciones, o de espacios de opinión, en donde -tanto en Clarín como en La Nación- se pueden leer críticas al Gobierno.


Por último, la salida de Roberto García de Ámbito y el desembarco en la redacción de profesionales cercanos al nuevo dueño, Orlando Vignatti, también mostró un giro en la línea del diario. Hace dos semanas que no publica títulos principales negativos. Así, quedan posicionados en el sector crítico El Cronista (de Francisco De Narváez), el periódico Perfil y Crítica (con serias dificultades financieras).

martes, 9 de septiembre de 2008

Los abusos del Grupo Prisa: Libertad de expresión o impunidad


En estos días asistimos a una embestida de los grupos económicos que controlan gran parte de los medios de difusión en Argentina. No es nuevo. Algo similar ocurre en otros países de nuestra América Latina. Las corporaciones pretenden imponernos un discurso único funcional a sus intereses. Cuando desde el Estado se les pone algún límite hablan de censura y de atentados a la libertad de prensa.

Uno de los grupos empresariales que más ha crecido en los últimos años en todo el continente es el español Prisa. Ese grupo ahora quiere aparecer como víctima de persecución por parte del Estado venezolano porque no se aceptó un pedido que efectuó para violar la ley.

Pero, vamos por partes: ¿Qué es el grupo Prisa? ¿De dónde sale?

Lo que comenzó en 1958 con la Editorial Santillana tuvo entre enero y junio de 2008 ingresos de explotación por más de 2.000 millones de euros. Prisa edita el diario madrileño El País, los periódicos españoles Cinco Días (económico) y As (deportivo) junto a otros veinte diarios locales, la Cadena Ser, 40 Principales y, a través de Unión Radio, la mayor red de emisoras de lengua española en Estados Unidos, México, Colombia, Costa Rica, Panamá, Argentina y Chile.

Prisa controla más de 1.000 emisoras, entre propias y asociadas. En Argentina compró AM Radio Continental (se dice que por 12 millones de dólares), una de las más potentes de Buenos Aires, transmitiendo para una cadena de innumerables radios de todo el país, muchas de ellas sin licencias.

Prisa también tiene un inmenso control sobre el mercado de los libros en América Latina, a través de Alfaguara, Aguilar, Taurus y otras editoriales, además de Santillana que produce casi todos los textos escolares que utilizan los alumnos latinoamericanos.

Otros medios de importancia que pertenecen al grupo Prisa son: La Razón, el principal diario de Bolivia; El Nuevo Día, el segundo diario de Santa Cruz de la Sierra, y Extra. La red nacional de televisión ATB y en un portal de Internet.

La red de Radio Caracol de Colombia, además opera a través del Grupo Latino de Radiodifusión, en Bolivia, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y Francia y México.

Los planes radiofónicos de Prisa involucran una expansión o en toda América Latina... y en el mundo hispano de EEUU, a través de una nueva empresa llamada Unión Radio. Además controla el 50% de la compañía Mexicana Televisa.

Este monstruo de las telecomunicaciones se plantea dominar el mundo radial de habla hispana. Cabe preguntarse entonces quien es realmente el que está detrás de este Grupo.

En Argentina, con la operación de compra de Continental y FM HIT, Prisa se realiza con una gambeta: quien compra es la sociedad de la española Carsa (un 30%) con GLR Services Inc (70%) con sede en Delaware, Estados Unidos.

Así aprovecharon el Tratado de Reciprocidad de Inversiones con EE.UU. de la época de Carlos Menem por el cual el capital norteamericano tiene el mismo tratamiento que el local. El grupo tiene 16 licencias en el país y es retransmitida ilegalmente por muchas emisoras en todo el territorio nacional.

¿Y ahora que pretende Prisa?

El grupo Prisa compró una de las radios más potentes de Argentina, AM 590 y a partir de esa emisora monta una cadena de repetidoras en todo el país. Tiene también FM Hit (Las 40 Principales) en Buenos Aires y otras 16 licencias en las principales ciudades del país.

En marzo de este año presentó ante el Comfer (Comité Federal de Radiodifusión) un pedido de autorización para retransmitir los contenidos de AM 590 en FM Nostalgie, en la frecuencia 104.3.

Ese pedido lo formuló cuando en realidad ya estaba transmitiendo en cadena y había firmado un acuerdo para pagar 30% de la publicidad por distribuir su programación por esa frecuencia.

Cómo si esto fuera poco, la frecuencia 104,3 Mhz había sido asignada a una sociedad constituida por el grupo Cuatro Cabezas (Pergolini) como resultado de un concurso en que también se presentó Prisa.

Los ganadores del concurso en su oferta se comprometían a emitir una programación cultural. Sin embargo hacen un convenio delegando la explotación.

Cabe agregar que Continental tiene también una licencia en FM, en 105.5 Mhz y no se ha propuesto usarla para los fines que dicen ser tan importantes para el grupo. Lo que hacen es colgarle la programación de Continental a otra FM (104.3) para optimizar la venta de publicidad.

¿Persecución o atentado a libertad de prensa?

El Comfer tramitó el pedido realizado por FM Nostalgie y Continental. El resultado fue negar el permiso solicitado, por evidente violación de la ley vigente, que prohíbe la transferencia sin previa autorización y la tenencia de más de dos emisoras en la misma zona, el cambio de programación y la delegación de explotación.

Además, el argumento es que el Estado debe asegurar la pluralidad y que no es aceptable que los mismos contenidos sean difundidos por varias emisoras en una misma zona de cobertura. Sobran razones.

Radio Continental, sus periodistas estrellas y atrás de ellos los defensores de la libre empresa salieron rápidamente a denunciar censura. No faltó el coro imperial de "Periodistas sin fronteras".

Según ellos la respuesta del Comfer al pedido de Continental es una venganza por la postura de esa emisora a favor de los patrones del campo en el reciente conflicto por las retenciones móviles a la exportación de granos.


Aparecen como victimas cuando en realidad se encontraron con un límite a la impunidad con la que acostumbran a actuar.

Tomado de Radio Mundial de Venezuela (www.radiomundial.com.ve). 6/9/08