martes, 24 de marzo de 2009

La consagración de la “Perversa Trinidad”

Los medios, el “campo” y la derecha a todo o nada. Las tres patas de una estructura desestabilizadora y, si pueden, destituyente. Silencios y mentiras como armas contra la democracia.

Por Víctor Ego Ducrot
(artículo tomado de www.prensamercosur.com.ar)

La Perversa Trinidad se puso en acción. El poder económico y financiero, que hoy tiene cara visible en “el campo”, representa al Padre; los sectores más recalcitrantes de la derecha política se expresan como el Hijo; y la corporación mediática privada, con el Grupo Clarín a la cabeza le da voz y cuerpo al Espíritu Perverso. No tienen oficinas ni en el Cielo ni en el Infierno, mucho menos en el Limbo.

Lamentablemente, la última gran reunión la sostuvieron al amparo de Silvana Giudici, titular de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados y con la “bendición” de la aspirante a la presidencia Elisa Carrió, del jefe de la Unión Cívica Radical (UCR), Gerardo Morales, y de otros personajes de la derecha rabiosa.

Faltaron a la cita pro corporación mediática –ya se sumarán prontito- sus colegas del peronismo antigubernamental – el ramillete de ex funcionarios de cuantas experiencias últimas de poder se registraron en el país y los empresarios devenidos en políticos gracias a su millones y para sus millones, entre ellos Mauricio Macri y sus amigos, quienes gobiernan la ciudad de Buenos Aires.

El Hijo vociferaba contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con inexactitudes, silencios y falacias respecto del recientemente anunciado anteproyecto de Ley de Radiodifusión, que se propone sustituir a la actual, un engendro normativo heredado de la última dictadura. El Padre cortaba rutas y decretaba paros patronales del agro porque no quiere pagar derechos a las exportaciones hiperrentables de soja y, además – y en contra de sus propias y anteriores palabras- porque se niegan a que esos ingresos fiscales sean distribuidos por el Estado nacional entre provincias y municipios.

Por su parte, y como siempre, el Espíritu Perverso, estuvo en todas partes, a través de sus pantallas monopólicas de televisión, dividas entre los cortes de ruta de las patronales del agro (el Padre) y las manifestaciones antigubernamentales del Hijo.

El Espíritu Perverso también dedicó amplios espacios a una retahíla de programas sobre intimidades de la farándula, dándole cámaras y micrófonos a “figuras” del espectáculo (estrellas decadentes con más siliconas que neuronas, y ex cortesanos y ex cortesanas de los campos de concentración de la dictadura), quienes piden mano dura y pena de muerte para la delincuencia, convirtiéndose en eco bobo de la doctrina que criminaliza la pobreza, y lanzan diatribas contra los movimientos y la militancia de derechos humanos.

Dan asco y por supuesto no porque piensen distinto a uno sino porque sus argumentos consisten en silencios engañosos y mentiras flagrantes. Podría enumerarse aquí una larga lista de barbaridades mediáticas, pero para muestra sobra un botón.

La ex diputada Carrió –quien ella misma se irroga el estatus de una casi profeta- contó con todas las cámaras de la TV corporativa para calificar al proceso anunciado el miércoles último por la presidenta, para que la sociedad y el Parlamento debatan el anteproyecto de nueva Ley de Radiodifusión, de maniobra gubernamental “extorsiva”.

En un acto realizado el miércoles último en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, el distrito de mayor incidencia en el mapa electoral argentino, la jefa de Estado sostuvo que ese anteproyecto será puesto a discusión durante 60 días ante todos los foros y organizaciones sociales que quieran participar en el mismo y que recién entonces será elevado al Parlamento, para su discusión y eventual sanción. A ese proceso democrático la Santísima Perversión lo califica de “extorsivo” y violatorio de la libertad de expresión.

Es decir, o bien sus miembros sufren una seria lesión neurológica o bien nada les importa que no sea obstruir al gobierno para defender sus intereses corporativos, que son confluyentes, tanto los del Padre como los del Hijo como los del Espíritu Perverso: los grandes grupos de la economía concentrada necesitan políticos que defiendan sus prerrogativas frente al Estado y al conjunto de la sociedad, y medios de comunicación que procuren convencer a ésta de que lo que ellos dicen es verdad divina, aunque sean mentiras tan grandes y visibles como la cordillera de los Andes.

Todos cobran de la misma caja y cada vez que surge la posibilidad de que sus intereses sean cuestionados y sus maniobras visibilizadas, por más limitada y tibia que sea esa posibilidad, pues entonces se sientan en el atrio y conspiran, siempre contra las instituciones de la democracias, actitud que en otras épocas los llevo a defender, por acción u omisión, regimenes dictatoriales y genocidas.

Ese es el escenario que está en juego en la Argentina.